desde la idea horizontal
de tus ausencias,
el frío plano de tu mirada
dirigida hacia el silencio,
la nada y el cielo se enrojecen,
la vida y el llanto se enrojecen,
se inundan vacíos en mis brazos,
en el eco de mi ahora
se enrojecen.
y tanto dolerá
que no me importa,
que digo “y qué” si no interesa,
la utilidad del todo
es tu palabra
(en mi garganta
sentida hacia lo eterno).
la nada y el cielo se enrojecen,
la vida y el llanto se enrojecen.
el frío horizontal de tus ausencias
me invita a continuar en tu costado.
de pie habré de estar frente a tu sueño,
golpeando suavemente
sobre mi hombro.
se inundan vacíos en mis brazos,
en el eco de mi ahora
se enrojecen.
0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada