Tiempo.
Confrontas y marchas
y golpeas de nuevo.
Pregunto, tristemente,
por qué,
para qué.
¿Razones?
¿Causas? ¡Fundamentos!
Atino sólo a no
descubrirpor qué
y para qué
el que viene
después de los gemelos
habita la espalda del mundo
y por qué carcome
tanto
tanto
mientras arenas descendientes
acusan la hora de caer.
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